La cultura organizacional de cada empresa hace parte integral de su marca. Todas las empresas tienen cultura, unas son tóxicas, unas son promedio (no se diferencian de las demás) y existen las que si son muy sanas.

Son muchos los factores que determinan la cultura de cada empresa, desde la energía fundacional (la razón por la que fue creada la empresa), el estilo de liderazgo de la organización, las cualidades de las personas que lo conforman, la capacidad creativa de sus integrantes hasta lo que sienten, lo que respiran las personas que interactúan en los espacios de trabajo. Si en su empresa es común que alguien diga “que buena energía se siente aquí” felicitaciones! Eso hace parte de la cultura; ponga mucha atención si el comentario es todo lo contrario.

Es de vital importancia comprender que la cultura organizacional es un activo intangible muy valioso, y es lamentable que en la mayoría de las empresas es el menos cuidado. ¿Existe en tu empresa un responsable de la cultura de la organización? Sé que en la mayoría de las empresas la respuesta es un NO.

Lo que normalmente se encuentra en las empresas es que el departamento de Gestión Humana sea a quien se le delegue como el veedor de la cultura de la organización; ésta es tal vez una mala decisión. Hoy en día es inminente la necesidad que cada empresa cuente con un líder responsable de la cultura, que sea su prioridad cada día y que sea tratada como ese gran activo intangible, que hace parte fundamental de la marca de la empresa y que genera el factor diferenciador que difícilmente la competencia podrá copiar.

¿Cuál es la cultura que la empresa desea vivir? Sí, la cultura organizacional se vive, se siente, se respira y para ello es necesario planearla, desarrollarla, cultivarla y cuidarla. El descontento de la fuerza laboral con sus lugares de trabajo es cada día mas evidente, los altos índices de rotación y ausentismo, el incremento de los indicadores de enfermedades laborales son prueba de ello y son un llamado a las empresas a replantear su relación y la gestión de las personas que la integran. Un punto de partida para gestar un cambio positivo es y debería ser desde la Cultura.

Ahora el llamado esta en desarrollar culturas organizacionales enfocadas en el bienestar y felicidad de los integrantes de las empresas. Las empresas felices no son una utopía, son el nuevo paradigma en la gestión estratégica de las personas y de todos los actores que se relacionan con la organización; ya no es secreto tampoco que aquellas empresas conscientes que han desarrollado sus culturas de bienestar y felicidad son aquellas que logran crecimientos, resultados, impacto positivo superior a los que cualquier especialista pueda pronosticar.

Las empresas felices son aquellas que gracias a sus culturas sanas, son más productivas, venden más, sus niveles de innovación y desarrollo son superiores, sus integrantes son más sanos y en sus puertas siempre hay personas deseosas de ser contratadas por ellas.

¿Cómo empezar a crear una cultura de bienestar y felicidad?

Como en todo no hay formulas mágicas ni verdades absolutas para la creación de una cultura sana; la creación de una cultura organizacional enfocada en el bienestar y felicidad de los integrantes de la empresa es una decisión fundamentada en los hechos más que en conceptos. Estas son tres actividades que recomiendo para iniciar con la construcción de una cultura:

  1. Elija un responsable de la Cultura: tener un líder responsable de la cultura de la empresa es no permitir que ella sea un tema del azar y darle la prioridad que ella debe tener. El líder de la cultura debe tener canal de comunicación directo con la alta dirección de la organización y una gran destreza en la generación de empatía con las personas.
  2. Consulte la percepción que tienen los colaboradores sobre la cultura de la empresa: es importante saber que opinan los integrantes de la organización sobre la actual cultura, como punto de partida para identificar si en la actualidad la cultura de la empresa es sana, promedio o tóxica. Hágalo de la forma más amigable posible en donde la participación sea activa y sincera.
  3. Replantee el direccionamiento estratégico de la empresa: replantear es repensar la misión, visión y valores de la organización, identificar si estos están orientados a la cultura de la empresa para el cumplimiento de sus objetivos y si aún no cuenta con él, construya el propósito superior de la organización el cual servirá de brújula para la construcción de su cultura.

La creación, desarrollo o transformación de una cultura no es una labor inmediatista, sus verdaderos efectos y resultados aunque se pueden ven reflejados en el corto plazo, solo en el mediano y largo plazo es donde realmente se evidencia si la organización adopto o no la nueva cultura de bienestar y felicidad. Es un tema de hechos constantes y disciplinados; las empresas felices así lo hacen.

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